2005: Cuando el Fiscal Hipólito (como) | ACN
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Hay algunos hechos que con el tiempo dejan de ser noticia común y pasan a formar parte de la memoria política del país. Uno de ellos tuvo lugar en junio de 2005, cuando el entonces Fiscal del Distrito Nacional, José Manuel Hernández Peguero, sorprendió al país al llamar a interrogatorio al expresidente Hipólito Mejía en medio de la investigación del llamado Plan Renov, uno de los casos de mayor impacto político de la época.
Aquel episodio cambió el ambiente nacional, pero hubo un lugar donde la tensión se pudo sentir con mayor intensidad: el Palacio Nacional. Describí lo que pasó el 14 de abril de 2005 en mi columna de NL Palacio publicada al día siguiente en Hoy.
Lo recuerdo bien porque ese día también me encargué de tapar la fuente como de costumbre. Eran las once de la mañana y el presidente Lionel Fernández aún no había llegado a su despacho. Nadie ofreció una explicación y las especulaciones comenzaron a crecer entre los periodistas acreditados.
En ese ambiente apareció Danilo Medina, el entonces secretario de la presidencia. Caminaba hacia el Salón del Consejo de Gobierno cuando varios periodistas intentaron acercarse a nosotros. Su respuesta fue tan breve como inesperada: "Hoy no quiero prensa".

Quienes conocían los modales amables y lentos de Medina se dieron cuenta inmediatamente de que algo fuera de lo común estaba sucediendo. Bajó al segundo piso, recorrió varios pasillos y regresó a la oficina sin decir una palabra más.
A los pocos minutos llegó el presidente Fernández y casi al mismo tiempo Hernández Peguero ingresó al despacho presidencial. Se apresuró por un pasillo lateral y permaneció allí durante varias horas. Posteriormente se sumaron a esa reunión Danilo Medina, el asesor jurídico César Pina Toribio, el jefe de la Policía Nacional, el mayor general Manuel de Jesús Pérez Sánchez y el secretario de Interior y Policía, Franklin Almeida Rencía.
Para aquellos de nosotros que seguíamos diariamente los movimientos palaciegos, esa secuencia no parecía una coincidencia. Todo indicaba que la convocatoria del expresidente Mejía dominaba la agenda de esa mañana y que el gobierno evaluaba su posible respuesta política y de seguridad.
La espera es de unas tres horas. Después de irse, Pérez Sánchez y Almeida parecían decididos a irse sin hablar con la prensa, pero finalmente se les acercó. El jefe policial cedió la palabra a Almeida, quien aseguró que la reunión versó exclusivamente sobre planes de protección civil y rechazó mencionar el caso Hipólito Mejía.
Sin embargo, mientras esa explicación se daba en Palacio Nacional, en el juzgado de Ciudad Nueva sucedía algo completamente diferente.
José Manuel Hernández Peguero sorpresivamente convocó a una conferencia de prensa para anunciar la suspensión de la citación al expresidente Mejía apenas un día antes.
La coincidencia era demasiado obvia para pasar desapercibida.
La respuesta del fiscal fue aún más reveladora cuando un periodista le preguntó si el presidente Lionel Fernández y el entonces fiscal general de la República, Francisco Domínguez Brito, habían sido informados con antelación de la decisión de citar al expresidente. -“Por supuesto, estas cosas siempre están predichas”.
Esta breve respuesta dijo más que cualquier declaración oficial.
Han pasado más de veinte años desde aquel día. Muchos de sus héroes pertenecen ya a otro nivel de la vida política nacional, pero quienes caminamos ese día por los pasillos de Palacio Nacional no podemos olvidar el ambiente de incertidumbre, reuniones reservadas, salidas discretas y explicaciones que nunca lograron disipar las dudas.
Fue una de esas mañanas en las que el poder contuvo la respiración mientras escribía un capítulo único en la historia política dominicana. El viejo refrán legal dice que, tras la admisión de una parte, se revelan las pruebas. Y como concluye Cervantes con boca de Don Quijote: "Cierto, Sancho".
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