El congelamiento de cosecha del Consorcio Azucarero Central refleja el impacto socioeconómico de la agroindustria de Barahona.
Santo Domingo.- El fin de la zafra azucarera suele medirse en toneladas procesadas, azúcar producida y producción industrial. Sin embargo, en una provincia como Barahona, donde las actividades agroindustriales tienen un impacto directo en la vida económica y social de la región, estos resultados cuentan sólo una parte de la historia.
El Consorcio Central Azucarero (CAC), mejor conocido como Ingenio Barahona, ha finalizado 748.000 toneladas de su cosecha 2025-2026 con el 100% de caña propia, con la que produjo 81.124 toneladas de crema de azúcar. La operación alcanzó un rendimiento industrial del 10,85%, es decir, 10,85 toneladas de azúcar por cada 100 toneladas de caña.
Pero más allá de los resultados agrícolas e industriales, cada cultivo activa una cadena económica que se extiende más allá de los campos y las fábricas. En el caso de CAC, esta cadena se refleja en el empleo formal, la contratación de proveedores locales, el pago de salarios, la generación de impuestos y el resto de programas comunitarios en otras provincias del sur.
Actualmente, la fábrica mantiene una nómina anual de aproximadamente 17,3 millones de dólares estadounidenses y cuenta con más de 3.200 empleados. De esta fuerza laboral, el 69% es de Asociado Barahona, asegurando un vínculo directo entre el apoyo económico a cientos de familias de la provincia y las operaciones del CAC.
José Antonio García, gerente administrativo del Consorcio Azucarero Central, dijo que “para la empresa una zafra no se limita a la producción de azúcar. Cada temporada representa trabajo para la comunidad, movimiento de negocios, oportunidades para proveedores, ingresos para las familias y un aporte concreto al desarrollo de Barahona”.
Esa influencia también es evidente en la forma en que la empresa estructura su cadena de suministro. Según CAC, el 83% de sus proveedores de productos y servicios son locales, lo que permite retener localmente una parte importante del valor generado por las operaciones. Este acuerdo involucra a empresas involucradas directa e indirectamente con el ingenio, transportistas, técnicos, contratistas, proveedores agrícolas y prestadores de servicios.
El impacto económico del CAC también se refleja en el índice provincial. En 2024, su actividad representó cerca del 40% de los impuestos pagados en Barahona y el 30% de la masa salarial registrada en la provincia. En 2025 concentrará el 15% de los empleos registrados en la zona.
Este aporte económico se suma a una inversión social sostenible. El Consorcio Azucarero Central y su brazo social, la Fundación Central Barahona, reportaron aportes acumulados de US$11,5 millones al trabajo social y comunitario. A través de estos programas, más de 1.000 niños y muchos más adultos se benefician cada año de iniciativas dirigidas a la educación, el deporte y la formación.
"Nuestro aporte social representa el 5,5% de nuestra utilidad neta, ratio que está por encima del estándar del 1,5% destinado al aporte social, como es la práctica observada en otros sectores productivos del país. Nuestro compromiso es fortalecer una actividad agroindustrial que produzca, genere empleo y aglutine a la comunidad", también representante de la Fundación Barahna Central.
Con este fin de zafra, el Consorcio Azucarero Central planteó el papel del agronegocio como una actividad importante para la economía del sur. En una provincia donde las oportunidades manufactureras son limitadas, la continuidad de operaciones como los molinos tiene un impacto que trasciende la temporada agrícola y se refleja en su capacidad para generar actividad económica durante todo el año.




