Lirios, a 127 años de su muerte

El domingo 26 de julio se conmemora el 127 aniversario de la ejecución de uno de los tiranos más despiadados y crueles de la República Dominicana: hablo de Ulises Heuroux (Lilles).
Hilarión, como lo llamaban de niño, era hijo de Josepha Lebert y d’Essus Heuriaux, nacido en Haití de padre de ascendencia francesa y esposa criolla. Cuando era joven, su madre lo entregó a un panadero en Puerto Plata quien lo crió. Asistió a los mejores colegios de esa ciudad y se hizo marino mercante desde muy joven.
Lirios fue la expresión más completa de perseverancia disciplinada, esfuerzo propio y coraje personal, categorías llevadas a su máxima expresión durante su existencia.
Se "abrían" puertas en la sociedad de la época a base de las más increíbles muestras de valentía, sabiduría y fidelidad. Sobre su origen él mismo dijo: “Aunque ahora soy palmera, no olvido que fui verdolaga, y si no fuera por el esfuerzo seguiría siendo verdolaga”.
Por su valentía inigualable, a la edad de 18 años fue luchador en la Fuerza de Restauración en el Norte. Su educación: sabía leer y escribir correctamente, sabía matemáticas, contabilidad, sabía polígonos, etc. Era lugarteniente de Gregorio Luperón, a quien finalmente traicionó. Despidió al maestro Eugenio María de Hostos. Heureaux fue secretario del alcalde, empleado de aduanas, tendero, comerciante e incluso pescador.
Machetero, poseedor de gran fuerza física y hábil tirador, había paralizado el brazo derecho del dictador en un combate cuerpo a cuerpo con un oficial del ejército; Este líder despiadado fue capaz de humillar y ganarse tanto a figuras de alto rango como incluso a los ciudadanos más humildes para sus ambiciosos proyectos políticos y personales. Lillis fue ejecutada en Moka.




