Complejidad de la gestión
Diversos motivos, de vez en cuando y en diversos gobiernos, han planteado ante la opinión pública la necesidad de medidas económicas, tanto económicas como empresariales y políticas. Ajustes fiscalesAsí como un llamado al rigor. Pero, analizándolo sin previsiones ni banderas políticas, una parte de quienes expresan preocupación y quieren que la economía mejore, en realidad no quieren que las reformas, y mucho menos la austeridad, les afecten.
Esta cuestión es muy complicada para cualquier gobierno. Porque algunos hablan de una cosa, pero realmente quieren otra. Algunos sectores proponen reformas y austeridad, pero muchos sin definirlas ni mostrar su voluntad de abandonarlas. Pocas personas los quieren para sí mismos, porque les afectará. Lo solicitan para otros, pero no afecta a su negocio o actividad.
Las reformas y la austeridad significan, por un lado, sacrificios potenciales para lograr un crecimiento de los ingresos y, por el otro, reducción de costos, que finalmente se manifiesta. Hay menos dinero disponible. Algunos expertos lo llaman circulación reducida. Pero, a la inversa, cuando la moneda se aprecia, la gente tiene más oportunidades de comprar diferentes tipos de cosas. Se fomenta el comercio, las ventas y, en consecuencia, la producción, que es lo que en definitiva quieren casi todos los sectores.
Algunos de los que abogan por la austeridad y la omisión de trabajo no dicen nada. Lo hacen por formalidad, como un simple juego de palabras o clichés que se ponen de moda para aparentar que una cosa es en realidad otra. El ascetismo tiene muchas caras y aristas, cada una de las cuales debe verse desde diferentes ángulos para comprender sus dimensiones.
Quienes quieran producir o comercializar reducción de precio Incrementar las adquisiciones y ventas. Y para aumentarlos de alguna manera, debe haber más dinero en circulación. Quienes no tienen empleo quieren que se abran más oportunidades. Quienes ganan menos quieren aumentar sus ingresos. Los que tienen comercios y negocios, incluidos los informales que elaboran dulces, empanadas, repostería; Quienes venden bebidas, refrescos, plátanos, manzanas, etc. exigen más dinero en la calle.
Ingenieros, contratistas, albañiles, fontaneros, arenadores, ferreteros, carpinteros, transportistas, quieren hacer más trabajo y crear más personas que los beneficien de alguna manera. Por eso a veces surge un dilema cuando se habla de reforma y austeridad. Se afirma una cosa, pero con la expectativa de que el efecto sea reverso.
En realidad, lo que mucha gente quiere es que las cosas mejoren. Para que esta mejora proporcione su bienestar o satisfacción de necesidades y deseos. Pero, para ello, el gobierno tiene que afrontar una situación complicada. Especialmente en tiempos especiales como los que vivimos. Porque hay algunos que dependen de tu voluntad, otros no.
En el fondo, la gente quiere reformas que eliminen los privilegios y la distorsión. Puede haber más equidad y más bondad. Esto en cierto modo coincide con lo que quiere el gobierno. Pero lograrlo no es tarea fácil. Es difícil complacer a todos los sectores. Por tanto, hacer una reforma significa hacer sacrificios en pos de la conveniencia, pero pocas personas están dispuestas a hacer sacrificios. Todo el mundo quiere ganancias sin dificultades. Qué complicado es gobernar, pero hay que hacerlo.




