El impuesto ha llegado
Me huele a reforma fiscal. Proporcionar el paquete tiene poca importancia, lo que se busca son más ingresos económicos para el gobierno. El punto importante es que los desequilibrios económicos no pueden corregirse presionando los estómagos y los bolsillos de los pobres.
Las reformas podrían recaudar entre 40 mil y 50 mil millones de pesos. Son necesarios para la estabilidad económica del estado, pero pueden dejar a miles de dominicanos en la indigencia.
Se dice que el plan de reforma tributaria protege a la clase media, pero dondequiera que se mire, la reforma tributaria tiene sabor y atractivo. A lo largo de los años han querido reformar, adaptar los impuestos a las nuevas realidades, pero el gobierno teme el rechazo público.
La clase media se está volviendo proletaria y depende de los salarios y cada día pierde poder adquisitivo. La canasta familiar del primer quintal está por encima del salario mínimo mensual. Se estima que llegue a los 33 mil pesos mensuales.
Con propuestas económicas, la carga no encontrará solución a primera vista. Tenga cuidado con la implementación superficial de una reforma a pequeña escala que perjudica a los pobres y a la clase media.
En el país los impuestos los paga el consumidor, por eso hay que tener cuidado que, en última instancia, va al proletariado. Debemos proteger al hombre común, que siempre siente que los problemas de las reformas rápidas penden sobre su cabeza.
Una pregunta apremiante es si el gobierno tendrá el poder de mantener los sistemas en la medida en que fueron establecidos. Más dinero puede ser una señal de descontento público.
Las reformas obligaron al gobierno a ampliar los programas sociales, extendiendo la manta, un salvavidas, a los más pobres y empobrecidos. Es hora de hablar claro.
Costo del combustible involucrado. En la guerra de Estados Unidos e Israel contra Irán, nadie tiene la barba seca, todos tienen la perilla mojada. Una crisis global con consecuencias imprevistas.
En el país, el aumento de los precios de los combustibles incide principalmente en el costo adicional de alimentos, medicinas y servicios. Es momento de revisar y ver hasta dónde es posible mantener el subsidio.
Esto me huele a reforma fiscal, que probablemente afectará a los bolsillos y a los alimentos de los pobres. El gobierno necesita recursos. Veremos cómo va.
Manuel Hernández Villeta.




