La velocidad de Juan Soto y la consistencia de Fredy Peralta obstaculizaron a Seattle
El jardinero dominicano Juan Soto alcanzó su sexta base robada del año, consolidándose como un activo peligroso tanto en el bate como en el pad, en una jornada donde Freddy Peralta también se iluminó desde el montículo.
La victoria de los Mets de Nueva York por 7-1 sobre los Marineros de Seattle no fue sólo una victoria colectiva, sino una muestra del atletismo de Soto.
La estrella dominicana demostró una vez más que su influencia va más allá de su destreza ofensiva; Cuando la lesión no se manifiesta, su inteligencia y velocidad son las encargadas de determinar el rumbo del juego.
Freddy Peralta desde el montículo
Durante un doble robo sincronizado con Carson Benz jugando, no sólo pusieron a los Mets adelante en el marcador, sino que tuvieron un impulso definitivo para poner fin a la racha de ocho victorias consecutivas de Seattle.
Así, Fredy Peralta fue el encargado de neutralizar la alineación de los Marineros al completar seis sólidas entradas.
El derecho permitió sólo una carrera y seis hits y ponchó a seis jugadores.




