Economía dura

La economía funciona de dos maneras. El capital se solidifica y los patrones de miseria se expanden. Son dos realidades que se pelean. Es una pena que las estadísticas hablen siempre de crecimiento, pero ignoren la marginación.
No es justo. Se puede reconocer que el país avanza hacia una supereconomía, pero también está dando pasos gigantescos hacia la exclusión de miles de personas. Ninguna información, crecimiento y miseria, puede ser silenciada o disfrazada.
Ambos aparecieron en la mesa de trabajo. Todo el mundo anuncia lo que mejor respalda su pensamiento, pero la realidad es de tristeza y esperanza.
Las últimas cifras del banco central apuntan a un fuerte crecimiento económico de enero a abril, superando incluso el progreso de 2025 en los primeros cuatro meses del año.
Según estas cifras oficiales, el crecimiento económico fue del cuatro por ciento de enero a abril, mientras que el año pasado alcanzó sólo el 2,7 por ciento. Esperamos tener por delante otro año fructífero y prometedor.
Al menos el mundo económico así lo refleja. En la carretera, los primeros cuatro meses del año han sido un dolor de cabeza. La discriminación por edad y la especulación están muy extendidas y la gente lo siente en las costillas. Durante esos afortunados primeros cuatro meses del año, la mayoría no pudo cantar himnos de alegría.
Parece haber crecido sobre los hombros de una zona sensible de la ciudad. Es cierto que en una sociedad de oferta y demanda, de pobres y ricos, tiene que haber Tarantine en quiebra y grandes empresas con el viento a favor.
Los sectores que mostraron mayor crecimiento en los primeros cuatro meses del año fueron minería, construcción, zonas francas, manufactura, agricultura y turismo. Un panorama muy optimista para la recaudación tributaria y el empoderamiento empresarial.
Pero hay que afrontar la crisis económica de quienes tienen menos recursos. No aparecen en la tabla estadística, porque están fuera del mercado por su entrada limitada. El gobierno ha tendido la mano en el plan social. Los programas de ayuda gubernamentales deben ampliarse para que dependan de la cooperación económica del sector privado.
La economía callejera conduce al pesimismo. Es hora de unir fuerzas y desafiar la desigualdad social y abogar por mejoras que sean posibles dentro del sistema. Es necesario fortalecer la economía sin aplastar a los marginados.
Manuel Hernández Villeta.



