Reunir a América


En algunos sectores de la clase gobernante republicana dominante, en gran medida disfuncionales y miopes, los temores sobre la apertura de Cuba a la democracia, el pluralismo y la libertad han prevalecido durante mucho tiempo en medio de planes para una economía abierta y competitiva.
Prefirieron la estrategia de integrarse y dominarse en la isla de Santo Domingo, en asociación con empresarios haitianos, el ilusorio "mercado insular de 25 millones", que resultó ser de alto riesgo e insostenible.
Siempre he creído lo contrario: en nuestro interés duradero el hermano pueblo cubano logra hacer posible una transición mínimamente traumática desde la dura dictadura totalitaria que los ha gobernado durante más de seis décadas y que ha colocado a Cuba al borde de una implosión extrema.
Y esto no se debe sólo al deber primordial de solidaridad y prevención de grandes problemas, porque las Antillas hispanohablantes, incluido Puerto Rico, junto con Centroamérica, podrían convertirse en el claro eje de la reconciliación americana, unidad rota desde las crisis de Guatemala (1954) y Cuba 519, 519, 1954, así como de la integración económica y comercial, con el rechazo del ALCA por la Cumbre de las Américas desde 2005.
En este contexto de remodelación del orden internacional, Estados Unidos tiene todo el potencial para convertirse en la zona más libre, segura y próspera del mundo, dando origen a una nueva civilización. Recientemente, un grupo de dominicanos lanzó una declaración al pueblo cubano, que finalizó con la siguiente reflexión: “En el nuevo orden internacional emergente, en medio de la estruendosa lucha de las superpotencias mundiales, que reclaman sus esferas naturales de influencia, se evidencia el objetivo estratégico de crear un nuevo orden de relaciones panamericanas, muy profundo y sólido cultural e históricamente.
En este nuevo orden, la seguridad continental está estrechamente vinculada a la cooperación y la inversión en el desarrollo de la libertad y la democracia, consolidando verdaderas relaciones de alianza y amistad, no de intermediación ni de miedo.
"El Caribe antillano, y más específicamente las "Tres Hermanas" -Cuba, República Dominicana y Puerto Rico- fue, es y será la tercera frontera geopolítica de los Estados Unidos; y, como expresó con brillante afirmación José Martí en una histórica carta a su fraterno amigo dominicano Federicovili: "La independencia de nuestra América y el honor de la América inglesa están ya dudosos y heridos, y pueden acelerarse y "reequilibrar el mundo".



