El lado más personal de Radel Ortiz

Todo se consume en segundos en las redes sociales, pero detrás de esos cortos reels hay historias capaces de recordarnos el valor de la humanidad. Las historias que hablan de algo tan simple como la identidad, el crecimiento personal y la risa pueden convertirse en refugios para muchas personas.
Radel Ortiz, comediante, actor y creador digital dominicano-estadounidense, tiene más de seis millones de seguidores en sus plataformas sociales. Sin embargo, más allá de la viralidad y el humor que la hicieron popular, también hay una historia marcada por una búsqueda de identidad, una conexión con sus raíces y un deseo de impactar emocionalmente a quienes la siguen.
Si bien muchos ven la comedia como un pasatiempo de entretenimiento, para Ortiz se vuelve más poderosa cuando comienza a recibir mensajes de personas que están pasando por momentos difíciles. Recuerda especialmente a quienes, desde hospitales o tratamientos, le han confesado que sus vídeos les han ayudado a superar días difíciles.
“Ahí me di cuenta que los videos y la comedia pueden ser algo realmente saludable. Terminas ayudando a personas que ni siquiera conoces, que necesitan reír”, dijo Ortíz en entrevista con ¡Qué Pasa! quien combina en su temática el humor familiar y la identidad dominicana.
Con una mezcla de spanglish en su forma de hablar, esos mensajes le muestran el éxito de una manera diferente. Lejos de sentir que la fama lo obligaba a crear un personaje, afirmó que crear contenido lo acercaba a sí mismo.
"Cuando soy normal y tranquilo, no me siento yo mismo. Pero cuando hago vídeos, siempre quiero ser esa persona. Es como el verdadero Radel", explicó, añadiendo que para él el humor no es una máscara, sino una herramienta de autoconocimiento.
“Ahí me di cuenta que los videos y la comedia pueden ser algo realmente saludable. Terminas ayudando a personas que ni siquiera conoces, que necesitan reír”, dijo Ortíz en entrevista con ¡Qué Pasa! quien combina en su temática el humor familiar y la identidad dominicana.
Con una mezcla de spanglish en su forma de hablar, esos mensajes le muestran el éxito de una manera diferente. Lejos de sentir que la fama lo obligaba a crear un personaje, afirmó que crear contenido lo acercaba a sí mismo.
"Cuando soy normal y tranquilo, no me siento yo mismo. Pero cuando hago vídeos, siempre quiero ser esa persona. Es como el verdadero Radel", explicó, añadiendo que para él el humor no es una máscara, sino una herramienta de autoconocimiento.
Admite que durante mucho tiempo se sintió alejado de muchas costumbres y vivencias de la cultura dominicana. A través del tema empezó a acercarse a la historia de su familia, el campo y las vivencias de generaciones anteriores.
"Crecí en Nueva York y no había muchos dominicanos a mi alrededor, sólo gente de mi casa", relató más tarde con cariño sobre sus viajes al interior.
“Quería saber más de mí, de mi familia, del campo, de la crianza de mis padres. Ir a Bonao, bañarme en el río Fula, y bañarme afuera con los gallos viéndome desnudo, eso me acercó mucho a mi identidad dominicana”, dijo entre risas.
Confirmó que esta conexión cultural es la que quiere dejar como legado. Ortiz sueña con una nueva generación de dominicanos capaces de posicionarse en cualquier lugar creativo del mundo, rompiendo estereotipos y ampliando la representación de la diáspora.
"Estoy orgulloso de ser parte del rompecabezas que le está diciendo al mundo lo que es ser dominicano", dijo con orgullo.



